¿Por qué la intuición del marketer ya no basta?
Con miles de clientes, decenas de productos y una decena de canales de comunicación, es imposible planificar manualmente la ruta óptima para cada persona. Las campañas masivas llegan a todos con el mismo mensaje - da igual si el cliente es nuevo, activo, está en riesgo de churn o acaba de comprar. El resultado: tasas de respuesta bajas, clientes irritados y presupuesto desperdiciado. El Next-Best-Action invierte esta lógica - es el algoritmo, no el marketer, quien decide cada siguiente interacción.